El arte de narrar más allá de las letras


Ya escribí en una de mis primeras entradas sobre el uso didáctico que puede llegar a tener un acto musical. La narración siempre se asocia a un género, pero es más que eso, más incluso que una tipología textual. Las personas nos comunicamos a través de signos, y aunque nos solemos entrar en  el lingüístico, como humanidad compartimos muchos otros, que, tal vez, pueden crear mayores vínculos: hablo del arte y de la música (entre otras posibilidad). Entonces, si también son signos, ¿no tendrán elementos en común que nos puedan servir para profundizar en la comprensión del lenguaje?

Todos estos signos pueden agruparse en composiciones, en textos que comuniquen un mensaje. En el caso del arte, tenemos los cuadros, las esculturas, etc.; en el caso de la música, las piezas, que pueden adoptar también géneros, formas, según el contexto y el mensaje. No olvidemos que su objetivo no deja de ser el mismo: comunicar. Si acogemos esta idea, ¿por qué no llevar la música al aula? ¿Por qué no analizar un texto en paralelo a ella?

La música y el arte tienen la capacidad de narrar, de contar cosas a través de los sentidos de la vista y el oído. Y ese mensaje que nos llega lo podemos transformar en palabras, por lo que estamos realizando un ejercicio de comprensión Además, una composición sigue una estructura. ¿Por qué no trabajar los géneros mediante esta?

Creo que la narración es un pilar esencial en el aprendizaje, pero este debe sobrepasar el uso de las grafías y fonemas. En este vídeo, Jaime Altozano nos explica la importancia que tienen los temas musicales en El Señor de los anillos. En el segundo  vídeo, un poco de música para despertar sensaciones diversas.



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